OPCIÓN A
El "Club del Póker" es uno de los escándalos de corrupción y arreglos más insólitos y recordados en la historia del arbitraje y del fútbol chileno. Explotó a finales de noviembre de 2012.
Aquí tienes el resumen detallado de qué fue, cómo operaba y qué pasó después:
¿Qué era y cómo funcionaba?
El esquema consistía en reuniones informales clandestinas que se celebraban en el departamento de Mario Sánchez Yantén, un exárbitro internacional que en ese momento ejercía como director del Área de Desarrollo de los árbitros en la ANFP.
A estas veladas asistían varios árbitros activos para jugar póker, beber alcohol y apostar dinero. Sin embargo, el verdadero problema no eran las cartas, sino lo que se negociaba en la mesa: las designaciones arbitrales de los fines de semana.
El "juego" tenía una dinámica perversa:
Los ganadores se aseguraban ser designados para los partidos más importantes (lo que significaba mejores sueldos y bonos).
Los perdedores de las partidas de póker eran enviados a dirigir partidos en regiones o zonas extremas del país. ¿El motivo? Al viajar lejos, cobraban jugosos viáticos de traslado y estadía que usaban directamente para recuperar el dinero que habían perdido en el póker.
El destape y las sanciones
El escándalo salió a la luz pública tras un reportaje de televisión (TVN) y las denuncias de algunos árbitros que habían sido despedidos y decidieron romper el silencio.
La ANFP, bajo la cuestionada presidencia de Sergio Jadue, se vio obligada a realizar una investigación interna liderada por abogados. En noviembre de 2012 se anunciaron los castigos determinantes:
Despido inmediato de Mario Sánchez como jefe de desarrollo.
Suspensión por 8 meses para cuatro árbitros de primera línea que participaban activamente de la mesa: Cristián Basso, Carlos Rumiano, Marcelo Barraza y un joven Roberto Tobar.
Tras la limpieza, la ANFP nombró al exjuez internacional Pablo Pozo para reestructurar completamente la Comisión de Árbitros.
Las repercusiones posteriores (El "Efecto Tobar")
Lo más curioso de esta historia es el destino de los involucrados, especialmente el de Roberto Tobar. A pesar de haber sido suspendido ocho meses por este escándalo en 2012, Tobar logró relanzar su carrera de manera meteórica tras cumplir la sanción. Llegó a convertirse en el mejor árbitro de Chile, dirigió finales de Copa Libertadores (como la histórica Boca-River en Madrid), partidos de Clasificatorias mundiales y, tras retirarse de las canchas, asumió como el mismísimo Presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP.
Por su parte, Mario Sánchez se ha quejado públicamente en diversas ocasiones de que se le persiguió penalmente y comunicacionalmente durante más de una década, mientras que otros implicados —como Tobar— terminaron liderando el arbitraje nacional. Con los años se descubrió también que, de forma silenciosa, Sánchez volvió a trabajar en labores administrativas y de arbitraje formativo regional para la ANFP.
OPCIÓN B
El escándalo del "Club del Póker" es uno de los episodios más oscuros, insólitos y recordados en la historia del arbitraje y del fútbol chileno. Ocurrió a finales de 2012, durante la gestión de Sergio Jadue en la ANFP, y dejó al descubierto una red de corrupción, timbas clandestinas y designaciones "a dedo".
Te cuento de manera sencilla cómo funcionaba, quiénes cayeron y en qué terminó todo:
¿En qué consistía el "Club del Póker"?
La cabeza de todo esto era Mario Sánchez Yantén, quien en ese entonces era el encargado del Área de Desarrollo de los Árbitros en Chile.
Sánchez organizaba clandestinamente partidas de póker los días lunes en su departamento. A estas timbas asistía un grupo cerrado de árbitros. La dinámica, confesada por los propios involucrados tiempo después, era una locura:
La cuota inicial: Cada réferi ponía un monto fijo (unos diez mil pesos de la época).
El "all-in" obligatorio: El trato implícito era que, cuando quedaban mano a mano jugando contra Mario Sánchez, los árbitros debían "dejarse ganar". Aunque tuvieran las mejores cartas, se retiraban y le dejaban el pozo a su jefe.
El "premio" (Los viáticos): Tras botellas de vino y ya de madrugada, Sánchez empezaba a repartir los partidos del fin de semana. Los que se dejaban ganar o perdían primero su dinero recibían los partidos del norte o del sur del país (como Arica o Iquique). ¿Por qué? Porque esos viajes incluían jugosos viáticos de la ANFP con los que recuperaban con creces lo perdido en la mesa de juego.
¿Cómo se destapó la olla?
Todo explotó a finales de 2012 cuando unos árbitros que habían sido despedidos decidieron "romper el pacto de silencio" y denunciaron las reuniones. El testimonio clave ante los medios lo dio el árbitro Cristián Basso, quien confesó que jugar al póker y perder a propósito era la única vía para mantenerse en el círculo de confianza de Sánchez y recibir buenas designaciones.
Las sanciones y los caídos
La ANFP, presionada por el escándalo público, tuvo que cortar cabezas:
Mario Sánchez fue despedido de inmediato de sus funciones directivas.
Cuatro árbitros activos de Primera y Primera B fueron suspendidos por ocho meses tras comprobarse su participación: Cristián Basso, Marcelo Barraza, Carlos Rumiano y un joven que en ese momento era una de las grandes promesas del referato: Roberto Tobar.
Las vueltas de la vida: ¿Qué pasó después?
Lo más curioso de esta historia es el destino de sus protagonistas. El caso no destruyó la carrera de todos:
Roberto Tobar se reinventó: Tras cumplir sus 8 meses de castigo, volvió desde abajo. Logró limpiar su imagen a punta de rendimientos altísimos, se transformó en árbitro FIFA y llegó a dirigir las finales más importantes del continente (como la final única de Copa Libertadores 2019 entre River y Flamengo). Años más tarde, asumió ni más ni menos que como el Presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP.
El regreso silencioso de Mario Sánchez: A pesar de haber sido el gran villano del escándalo, años después se destapó en la prensa que Sánchez volvió a trabajar sutilmente para la ANFP, cumpliendo funciones en el fútbol formativo y la instrucción de árbitros jóvenes en regiones.
Cada vez que hay crisis arbitrales en el fútbol chileno (que no son pocas), los hinchas y el periodismo vuelven a recordar con humor negro las épocas doradas del "Club del Póker".
Gemini
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